En 1952, después de que sus médicos lo enviaran a casa a morir, Lester se dio cuenta de dos VERDADES que literalmente le salvaron la vida. La primera era que sus propios sentimientos eran la causa de todos sus problemas, y no el mundo o las personas que lo habitaban, como había pensado anteriormente. También se dio cuenta de que sus propios sentimientos eran contra lo que había luchado tanto y tanto. Y esta lucha fue lo que destruyó su salud y lo hizo sufrir en todos los sentidos.

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